Superar la huella de la violencia requiere dedicación

Apoyando la conquista de sus derechos como ciudadanas

Las mujeres víctimas de trata, como consecuencia de la violencia ejercida sobre ellas, sufren un impacto profundo que afecta todas sus dimensiones como persona. Necesitan recuperar la sensación de seguridad, dignidad y control sobre sus vidas, cuerpos, mentes y acciones. Apoyar su camino de recuperación es nuestro compromiso y requiere tiempo y dedicación.

El eje de nuestro trabajo es una intervención de calidad y significativa, que permita verdaderamente la recuperación de las supervivientes. Para ello les ofrecemos un acompañamiento a lo largo del tiempo, especializado y adaptado a las características y las necesidades de cada mujer. La atención es integral, incidiendo sobre todas las dimensiones y necesidades de la vida de las mujeres con el fin de favorecer procesos progresivos y ajustados en el tiempo para la recuperación de sus vidas, el desarrollo de sus potencialidades y capacidades, la adaptación a la sociedad y el logro de una vida plena. Las áreas de intervención que trabajamos son: educativa, psicológica, jurídica, social y laboral.

La atención se ofrece a nivel individual y grupal, ambas se complementan.

Reconocemos la importancia de trabajar en ambas dimensiones. El trabajo individual permite hacer un seguimiento de cada mujer a nivel personalizado, y el trabajo grupal facilita el encuentro entre mujeres y el apoyo mutuo. Ver a otras mujeres que han ido avanzando en sus procesos de recuperación tiene un efecto motivador para las que inician dichos procesos. Les permite ver que es posible reconstruir sus vidas.

Ana Almarza

Directora , Proyecto ESPERANZA

Ella no ha sufrido amenazas ni violencia

Sin embargo, la mayoría de las víctimas de trata están en riesgo. Necesitan seguridad y apoyo especializado para recuperarse y retomar sus vidas.

Enfoques de intervención

Nuestro equipo multidisciplinar está formado por 25 profesionales que intervienen con las supervivientes a lo largo de todo el proceso con un enfoque basado en los Derechos Humanos, la perspectiva de género, interseccional, transcultural y resiliencia.

Derechos Humanos

Este enfoque global nos permite reconocer que las supervivientes son titulares de derechos. El Estado tiene la obligación de identificar y facilitar un apoyo integral para su recuperación, así como la reparación y compensación por los daños sufridos. También las profesionales que trabajamos en instituciones no estatales, estamos sujetas a obligaciones y deberes, ya que formamos parte de instituciones con el compromiso y mandato de dar respuesta a la vulneración de los derechos de las supervivientes de la mejor manera posible. Nuestra intervención debe favorecer en todo momento que la mujer sea la protagonista y dueña de su vida, evitando su instrumentalización.

Género

Tener clara la mirada de género es relevante porque debemos comprender por qué la mujer en el mundo se encuentra discriminada, en una situación de desigualdad y subordinación. A partir de aspectos biológicos se ha legitimado y naturalizado que las mujeres tengan que estar siempre al servicio de los demás, deban ser las cuidadoras y se mantengan en la esfera privada. Se han construido una serie de actitudes, comportamientos, valores, sentimientos, necesidades, ideales, habilidades, afectos, funciones, roles que se supone son propios de todas las mujeres de manera natural y que se perpetúan a través de los agentes socializadores como progenitores, familia, escuela, medios de comunicación, telenovelas, cuentos y películas.

Al mismo tiempo, basado nuevamente en lo biológico se construye y justifica que el hombre es agresivo, con necesidades irrefrenables, es superior a la mujer y por lo tanto le corresponde el dominio y autoridad. Se espera de ellos, que se desarrollen en la esfera pública, es decir en el trabajo productivo, que sean los protectores y proveedores. Ellos poseen la hegemonía política, sexual, social y cultural.

 

 

Interseccionalidad

Este enfoque nos explica que no todas las mujeres sufren las mismas discriminaciones de igual manera, pues existen categorías de discriminación.La combinación de las identidades que posee una persona se da de manera simultánea y produce experiencias únicas y diferentes. Este enfoque nos permite comprender el impacto que tienen esas identidades en cada mujer de manera específica y adecuar nuestra intervención a sus necesidades.

Las personas viven identidades múltiples, que las exponen a situaciones de mayor o menor discriminación, La combinación de las identidades que posee una persona se da de manera simultanea y producen experiencias únicas y diferentes. Este enfoque nos permite comprender el impacto que tiene esas identidades en cada mujer de manera especifica y adecuar nuestra intervención a sus necesidades.

Resiliencia

La mirada resiliente significa no sólo mirar los efectos negativos de la trata, es decir, los síntomas y conductas disfuncionales. Por el contrario, es una mirada que busca identificar y movilizar los recursos de las supervivientes y del nuevo entorno que se le ofrece. Implica creer en su capacidad de superar el daño sufrido y de construir una vida satisfactoria. Supone reconocer la capacidad de las mujeres para proyectarse hacia el futuro, generar esperanzas realistas y positivas, tornar la vivencia traumática en aprendizaje e interpretarla desde la capacidad de superación. Implica que, desde el inicio de la intervención, se debe partir de una mirada positiva sobre las mujeres, reconociéndolas como personas fuertes, capaces, valientes, con problemas concretos en un momento concreto, con proyectos y posibilidades.

La resiliencia es un proceso dinámico que está sujeto a factores que dependen de la mujer y de su trayectoria vital y a factores que tienen que ver con el entorno, tales como las posibilidades de integración y el apoyo con el que pueda contar en su proceso de recuperación. En este último punto es en el que debemos tomar conciencia de la función crucial que desempeñamos quienes, directa o indirectamente, actuamos e intervenimos en su proceso de recuperación.

Transculturalidad

Esta perspectiva es indispensable cuando estamos interviniendo con mujeres de diferentes orígenes. Es clave comprender que los procesos cognitivos, sociales, educativos y evolutivos están condicionados o influenciados por la cultura. Este hecho implica reconocer que los conocimientos que posee cada individuo no se pueden generalizar siempre y en su totalidad, frente a las personas que pertenecen a otras culturas. Por ello, el equipo se mantiene muy alerta y consciente sobre las distintas formas que tenemos de expresar los problemas y los conflictos psicológicos según nuestro bagaje cultural.

Las profesionales vemos y evaluamos desde nuestro marco cultural, por lo que es importante conocer la otra cultura o, por lo menos, reconocer que somos ignorantes en ese sentido, y mantener una actitud abierta y de aprendizaje, reconociendo el aporte cultural de esa mujer.

La cultura es dinámica y cambiante. Las profesionales tenemos que esforzarnos por no pensar de manera asimilacionista y hegemónica pues, de lo contrario, podríamos cometer errores en nuestras intervenciones que revictimicen a las supervivientes.

No hay un único perfil de víctima de trata

No podemos hablar de un único perfil que defina cómo es una víctima, la experiencia nos habla de una enorme pluralidad y diversidad con relación, por ejemplo, a la edad, nacionalidad, situación administrativa, nivel cultural, estado civil, etc. No existe un único patrón o perfil de víctima.

Marta González, Coordinadora de Sensibilización 

Mujeres atendidas

Víctimas de la trata y ahora supervivientes  

Nacionalidades

Una oportunidad para trabajar desde la transculturalidad, los DD.HH y la perspectiva de género

Años de experiencia

y trabajo con las supervivientes de la trata

Contextos que generan vulnerabilidad

Debemos reconocer tanto los factores de vulnerabilidad preexistentes al delito de trata que son intrínsecos a la víctima o a su contexto, como los que son creados, favorecidos o mantenidos por los tratantes, con el fin de maximizar el control ejercido sobre la víctima.

Especializadas en la protección a las víctimas de Trata

El equipo de atención está especializado en la intervención con mujeres que han sufrido la trata con fines de explotación. Continuamente nos formamos y reflexionamos sobre está grave violación de los derechos humanos y la mejor forma de intervenir. Nuestra atención es individualizada y personalizada, respetando a la mujer como la protagonista y dueña de su vida, cuidando especialmente el encuentro, la confianza y el vínculo.

Garantizar la seguridad es uno de los objetivos centrales de la intervención a lo largo de todo el proceso de recuperación de la mujer. La valoración sobre el nivel riesgo de la víctima es fundamental desde un inicio y es evaluada y tomada en cuenta de manera permanente.

Dona y apoya
Proyecto Esperanza

En estos 20 años Proyecto ESPERANZA ha contribuido a la visibilización y denuncia del fenómeno de Trata en España a través de su trabajo en red y el trabajo de intervención directa con la mujer desde un enfoque de DD.HH, Perspectiva de Género e Interculturalidad.

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