LA TRATA DE MUJERES SUPONE UNA FORMA EXTREMA DE VIOLENCIA DE GÉNERO

25 de Noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

  • El último informe de Eurostat[1] señala que el 80% de las víctimas en la Unión Europea son mujeres y niñas (68% adultas y 12%niñas), mientras el 70% de los presuntos autores del delito de trata son varones.
  • La desigualdad y la violencia contra la mujer son tanto causas que fomentan la trata de mujeres como consecuencias directas de la misma.
  • Esta forma de violencia tiene un impacto grave sobre la salud integral de las víctimas. Para facilitar la recuperación integral es fundamental abordar los síntomas postraumáticos y los sentimientos de estigmatización, culpa y vergüenza que genera la Trata.
  • El departamento de salud del Proyecto Esperanza-Adoratrices ofreció en 2015 apoyo integral a 41 casos de mujeres víctimas de trata en situación de extrema vulnerabilidad.

Madrid, 25 de Noviembre de 2016. Coincidiendo con el 25-N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Proyecto ESPERANZA-Adoratrices denuncia y visibiliza la trata de mujeres con fines de explotación como una forma extrema de violencia contra las mujeres. Ana Almarza, Directora del Proyecto ESPERANZA, comenta: “La Trata de personas tiene una especial incidencia en mujeres y niñas, está directamente relacionada con la discriminación, la violencia y la desigualdad en el acceso a derechos y oportunidades entre hombres y mujeres”.

La violencia contra las mujeres se manifiesta de muchas formas: violencia física, sexual, psicológica y económica. Estas formas de violencia se interrelacionan y afectan a las mujeres desde el nacimiento hasta la edad mayor. Según Naciones Unidas[i] hasta el 70 por ciento de mujeres experimenta violencia en el transcurso su vida.

Perspectiva de género para abordar y combatir la Trata

La trata es una forma extrema de violencia contra la mujer que tiene lugar en múltiples escenarios y que puede involucrar a numerosos y diversos actores, entre otros, a las familias, los intermediarios locales y las redes delictivas. La trata de seres humanos tiene lugar entre distintos países, a nivel regional o internacional o bien dentro de un mismo país, sin que se produzca ningún cruce de fronteras. La mayoría de las víctimas de la trata de seres humanos son mujeres y niñas, y muchas son objeto de la trata para fines de explotación sexual.

 

Es necesario adoptar un enfoque o perspectiva de género a la hora de abordar la trata de seres humanos y entender que todo el ciclo de la trata tiene una incidencia e impacto de género. La Directiva 2011/36/ UE relativa a la prevención y la lucha contra la trata de seres humanos y la protección de las víctimas incide en la necesidad de adoptar un enfoque de género para enfrentar la trata de seres humanos y reconoce que las mujeres y hombres, niñas y niños, son víctimas de trata para diferentes situaciones y que requieren asistencia y el apoyo específico en términos de género.

Por todos estos motivos, la trata de personas, especialmente de mujeres y niñas, debe ser abordada de manera integral y multidisciplinar y todas las medidas que se adopten deben tener una perspectiva de protección de los derechos humanos y un enfoque centrado en la víctima, que tenga en cuenta la perspectiva de género, su edad y, en su caso, el interés superior del/ de la menor.

Efectos sobre la Salud y Proceso de Recuperación

El impacto de la experiencia es diferente en cada mujer, ya que no todas experimentan el trauma de la misma manera, ni cuentan con idénticos recursos personales para salir adelante, también influyen factores como la duración del hecho traumático, o si la relación entre ofensor y la mujer es cercana: familia, amigos, en cuyo caso el impacto es mayor.

La trata tiene un impacto sobre la salud integral de la mujer, a nivel físico, psicológico y social. A nivel físico este impacto se manifiesta en síntomas como, por ejemplo, dolores de cabeza, trastornos alimenticios, fatiga, mareos, dolores de espalda, abdominales o estomacales, mayores riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual y VIH, así como mayores riesgos de embarazos no deseados y abortos forzosos.

Respecto a los efectos en su salud psicológica las mujeres presentan, con frecuencia, elevados niveles de desconfianza, vergüenza y culpa, además de encontrarse muy mermada su autoestima. El discurso de la persona que ha sufrido el delito puede llegar a ser desorganizado o incoherente, con dificultad para recordar detalles de los sucesos traumáticos, todo ello como consecuencia del trauma sufrido y de alteraciones que se producen en los procesos cognitivos. También pueden omitir o falsear información por miedo a las represalias y los tratantes y/o como mecanismo de supervivencia. En algunos casos, han consumido drogas, inducidas o forzadas por los tratantes, y han podido desarrollar dependencia y/o adicción a sustancias, lo que las sitúa en un posición aún más vulnerable. Sufren con frecuencia trastornos del sueño, insomnio y pesadillas repetitivas, así como sentimientos de soledad, fobias, ataques de pánico y un estado de alerta constante. Como consecuencia de todo ello llegan, en ocasiones, a perder toda esperanza en el futuro y a tener pensamientos o actos autolíticos.

Romper con el círculo de la violencia y favorecer el proceso de recuperación y empoderamiento de la mujer

Acompañar y facilitar a las mujeres el restablecimiento de su salud integral es el objetivo principal del Departamento de Salud. Para ello se ofrece un servicio de atención psicológica y socio sanitaria de manera permanente y se facilita a las mujeres el acceso a la asistencia sanitaria, a través del Sistema Nacional de Salud, desde el inicio de la intervención, tramitando su empadronamiento y en coordinación con las autoridades. Las mujeres reciben una primera atención médica obstétrica, acompañamiento y seguimiento médico continuo y se les ofrece un espacio de atención psicológica y terapéutica para el restablecimiento de su salud psicológica y emocional.  También, cuando se valora la necesidad, se realiza una derivación a la atención psiquiátrica.

“El proceso de recuperación que llevan a cabo las mujeres que han sufrido la trata no es lineal, varía en función de diferentes factores y pueden sufrir recaídas. Para apoyar a la mujer desde la intervención psicológica es fundamental tener como eje y valor transversal la libertad y una relación de ayuda basada en la aceptación incondicional a la mujer. Es necesario favorecer el reconocimiento de sus cualidades, capacidades y potencialidades, promoviendo el fortalecimiento de la autoestima, identidad y autoafirmación, de la mujer y trabajar coordinadamente, de manera interdisciplinar entre todos los departamentos (salud, trabajo social, apoyo educativo, socio-laboral y jurídico)”, añade Iskra Orrillo, psicóloga del Proyecto ESPERANZA.

Los objetivos terapéuticos deben adaptarse a la realidad individual de cada mujer, desde el servicio de atención psicológica se trabaja ofreciendo un tiempo y espacio a cada mujer, respetando las necesidades y ritmos de cada persona, para que, paulatinamente, cuando cada una se sienta preparada, pueda comentar y abordar lo vivido. Se trabajan, además de las consecuencias específicas y directas de la trata, también otros aspectos que afectan a las mujeres como migrantes como, por ejemplo, sentimientos de nostalgia por su familia, amigos, cultura, paisajes, clima, grupo étnico, en general la añoranza por su país de origen. Se abordan también los sentimientos de frustración y desmotivación que surgen ante la dificultad que viven en el proceso de encontrar empleo.

En el trabajo terapéutico individual, así como en los espacios grupales, se trabaja el reconocimiento y control de las emociones, potenciando el desarrollo de emociones positivas y satisfactorias y se favorece la construcción de una narrativa positiva de las experiencias vividas y la necesidad de establecer una red social que les ayude a superar la soledad y la desconfianza y a sentirse más integradas.

Desde el Proyecto Esperanza- Adoratrices somos testigos de la capacidad de recuperación y superación que tienen las mujeres supervivientes de la trata y queremos destacar su valentía, su fuerza y su capacidad de proyectarse hacia el futuro y recuperar su vida, cuando reciben el apoyo adecuado y suficiente para poder llevar a cabo un proceso de recuperación integral.

Más información: Laura Toronjo | comunicacion@proyectoesperanza.org | 696792236

Sobre Proyecto ESPERANZA www.proyectoesperanza.org

Proyecto Esperanza surge en el año 1999 para dar respuesta a la realidad de la Trata de Mujeres en España. Desde entonces desarrolla un programa de apoyo integral para mujeres que han sido víctimas de esta forma de esclavitud. El Proyecto, a cargo de la Congregación de Religiosas Adoratrices, cuenta con un equipo multidisciplinar de profesionales que considera la trata de personas una violación de los derechos humanos. Colabora estrechamente con otras organizaciones y forma parte de la Red Española contra la Trata de Personas y la Alianza Global contra la Trata de Mujeres (GAATW). En febrero del 2012, Proyecto ESPERANZA logró su diploma de compromiso de calidad, según el modelo EFQM (European Foundation for Quality Management). Más información.

[1]http://ec.europa.eu/dgs/home-affairs/what-is-new/news/news/docs/20141017_working_paper_on_statistics_on_trafficking_in_human_beings_en.pdf

2 http://www.un.org/es/events/endviolenceday/pdfs/unite_the_situation_sp.pdf