Año: 2008

Tipo: Informes. Revista voces.

Revista Voces contra la Trata 5

Facilitar el empoderamiento de las mujeres

El acceso a un trabajo, a ingresos dignos, es el objetivo por el cual las mujeres inmigrantes con las que trabajamos salen de su país para venir a España. Su objetivo se ve truncado cuando al llegar, tienen que enfrentarse a la situación de haber sido engañadas respecto al tipo de trabajo que iban a desempeñar o respecto a las condiciones laborales acordadas, y además son sometidas a explotación y violación de sus derechos.

Lamentablemente, sus dificultades no terminan cuando consiguen salir, con o sin ayuda, de esa situación. Tendrán que enfrentarse entonces a una múltiple discriminación, cuando intenten acceder al mercado de trabajo. Si la situación del mercado laboral resulta complicada para la mujer española, afectada por las mayores tasas de desempleo, empleos no cualificados, precariedad e inferiores salarios; imaginémonos en qué situación se encuentra una mujer que además es inmigrante y que, en muchos casos, ha sido explotada en el ámbito de la prostitución, con la estigmatización de nuestra sociedad.

En estas circunstancias, las mujeres que han sido víctimas de la trata necesitan un apoyo, una plataforma desde la cual poder situarse, poder ponerse de nuevo en pie, poder poner en juego sus valores y sus capacidades, para retomar el objetivo que les hizo salir de su casa, de su país.

En este nuevo número de Voces contra la trata de mujeres, hablamos de su integración en el mercado de trabajo que tiene además de la función económica, la de facilitar su proceso de recuperación, su autoestima y su empoderamiento. Un proceso lento y complicado, en el que debemos trabajar múltiples aspectos con las mujeres, e implicar a los empleadores/as y empresarios/as.

Sin embargo, por más programas de apoyo que existan, hay un aspecto que sólo corresponde a la administración y es de vital importancia: la concesión de autorizaciones de residencia y de trabajo a las víctimas de este delito de forma rápida y sin trabas administrativas. De esta forma, el Estado cumpliría con su obligación de proteger a las mujeres que han sido víctimas, y de facilitar su recuperación y su inserción laboral y social. Por el momento no lo está haciendo.

La información y asesoramiento sobre los recursos, tanto públicos como privados, que apoyan a la población para acceder a la formación y al empleo, así como la motivación a utilizar lo mismos, adquiere un valor relevante.

Ya llevo ocho meses en el sector de hostelería. Conseguí una oferta en el sector de hostelería a través de Proyecto ESPERANZA, que tenía contacto con una empresa. Esta empresa me hizo la oferta de empleo y en un plazo de más o menos dos meses me dieron la autorización para trabajar. Enseguida me incorporé a mi puesto de trabajo. 

Adriana

Ucrania

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