El apoyo integral y especializado contra la trata, basado en las necesidades individuales de las víctimas, es esencial para la su recuperación física, psicológica y social. | Ver infografía

  • El 58% de mujeres atendidas es muy joven, con edades comprendidas entre 18 – 30 años.
  • Se atendieron 233 comunicaciones en relación con posibles casos de Trata, en 146 de las cuales se detectaron indicios de poder estar ante presuntas víctimas de trata.
  • El Servicio Jurídico ha atendido a 115 mujeres víctimas de la trata para facilitarles el ejercicio efectivo de sus derechos, el acceso a la justicia y a una situación administrativa regular. El 50% de ellas adquirió estatus legal y al 5% se le concedió el Estatuto de Asilo.
  • Nigeria (41) es el país de procedencia que concentra un mayor número de mujeres atendidas por el Proyecto durante 2020, seguido por Colombia (41), Venezuela (16) y Paraguay (15), Guinea Ecuatorial o República Dominicana o Perú entre otros.
  • Proyecto Esperanza ha atendido de forma integral, entre 1999 y 2019, a 1202 víctimas de Trata, de 74 nacionalidades diferentes, adoptando una perspectiva de derechos humanos, intercultural y de género.

Madrid, 8 de abril de 2021. El Proyecto ESPERANZA – Adoratrices, que trabaja desde el año 1999 ofreciendo un apoyo integral a las mujeres que han sufrido la Trata de Seres Humanos, ha atendido entre 1999 y 2019a un total de 1202 total mujeres de 74 nacionalidades.

Ana Almarza, Directora de Proyecto ESPERANZA añade: La crisis sanitaria ha marcado el año. La novedad de la situación exigió flexibilidad y compromiso por parte de todo el proyecto. Fuimos tomando conciencia a medida que el periodo de confinamiento se alargaba. Junto a la adaptación a la situación y la falta de medios inicial, fuimos siendo conscientes de la emergencia social subyacente. El equipo ha sido capaz de sostener toda la intervención. Somos conscientes de que la situación de crisis continúa. Seguimos generando estrategias y herramientas para atender las situaciones que están emergiendo en este nuevo contexto.

Destacamos este año el aumento de víctimas de trata españolas que hemos atendido, cuyo número se ha duplicado, pasando de 3 casos de 2019 a 6 casos en 2020, representan el 43% del total de mujeres europeas detectadas por la organización.

Se ha producido, además, un incremento de los casos de trata interna con respecto al año anterior, mientras en 2019 atendimos 10 casos, en 2020 el número de casos de trata interna casi se ha duplicado llegando a 19 casos.

Por otro lado, también hemos detectado un aumento de los casos que hemos atendido en los que España es país de origen y/o captación para trasladar a mujeres a otros países con el fin de someterlas a explotación el extranjero, en 2019 fueron 3 casos mientras que en 2020 hemos atendido 8 casos.

No podemos afirmar todavía, por los datos con los que contamos, que la crisis provocada por la pandemia haya sido la causa directa del aumento de casos de trata con origen en España, pero lo que sí podemos afirmar es que desde que se decretó el Estado de Alarma, en el mes de marzo, se han detectado más casos, añade Almarza.

El Proyecto trabaja en la DETECCIÓN de casos desde una perspectiva de Género y de Derechos Humanos.

El departamento de DETECCIÓN / IDENTIFICACIÓN ha recibido 233 comunicaciones este año, a través de un servicio que se mantiene operativo las 24 horas, los 365 días del año. Como consecuencia de estas comunicaciones un total de 146 mujeres fueron detectadas como presuntas víctimas de trata. Como entidad especializada en la detección y atención integral a mujeres víctimas de trata colaboramos, de acuerdo con la Instrucción 6/2016 de la Secretaría de Estado de Seguridad, en el proceso formal de identificación, en colaboración estrecha con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Asimismo, en los últimos años, colaboramos con la Oficina de Asilo y Refugio en la detección de indicios de trata, especialmente en situación de frontera en el Aeropuerto de Madrid Barajas, cuando se sospecha que una mujer solicitante de asilo podría estar, o haber vivido, una situación de trata. Desde 2019 colaboramos con la Dirección General de Integración y Atención Humanitaria de la Secretaria de Estado de Migraciones, y con la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, en la elaboración y puesta en marcha de un Procedimiento de Derivación de potenciales víctimas de Trata de Seres Humanos solicitantes de Protección Internacional Aeropuerto- Madrid Barajas, en el que participamos las entidades especializadas en la atención integral a personas víctimas de trata.

Margarita García Alemany, responsable del Departamento de Detección e Identificación añade: En 2020 observamos un nuevo modus operandi por parte de las redes de trata de América Latina, en el que el abuso de la situación de vulnerabilidad de las víctimas se convertía en el medio principal de sometimiento, suponiendo en muchas ocasiones una gran dificultad a la hora de identificar los indicios de trata y, por tanto, de perseguir el delito penalmente, a pesar de que el abuso de situación de vulnerabilidad también está incluido como medio de comisión del delito en el Código Penal. Esta realidad sigue presente y continúa constituyendo un hándicap con el que intentamos lidiar frente a nuestros diferentes interlocutores, buscando espacios, en muchas ocasiones, informales para trasladar nuestra experiencia de la observación de los nuevos casos que atendemos.

El Proyecto ofrece un APOYO ESPECIALIZADO e INTEGRAL desde una propuesta que promueve el empoderamiento de las mujeres

El área de intervención directa es el eje fundamental del Proyecto y gira en torno a la provisión de recursos residenciales (casas de acogida con la cobertura de necesidades básicas), en condiciones de seguridad y dignidad para las mujeres que necesitan un alojamiento, y en torno a los servicios de información y apoyo especializado en el ámbito médico, psicológico, educativo, jurídico y socio laboral, que se prestan desde el Centro Día.

El SERVICIO DE INTERVENCIÓN SOCIAL que realizan las trabajadoras sociales tiene como objetivo acompañar a la mujer víctima de trata y, en su caso, a sus hijos/as menores a cargo, en su proceso de recuperación personal e inserción social y laboral en España, a través del diseño, seguimiento y evaluación de un itinerario individualizado de inclusión, teniendo en cuenta su especial vulnerabilidad, y desde una perspectiva de derechos humanos, interculturalidad y género.

El centro de la intervención del Proyecto Esperanza se basa en una valoración individual de cada caso por parte del departamento de trabajo social, teniendo en cuenta la edad de la mujer, nivel formativo, situación familiar, experiencia de vida, situación de violencia y explotación vivida, así como sus fortalezas, logros, objetivos y sueños, para proyectarlos hacia el futuro. Con cada mujer se diseña un “plan personalizado de intervención” que le permite avanzar en su recuperación integral (física, psicológica, emocional y social). El departamento de trabajo social, que ha atendido a 170 mujeres a lo largo del año, se proyecta, desde la identificación hasta la autonomía, en todas las fases de intervención directa. y va articulándose como enfoque transversal. Un 43% de las mujeres participan en el programa de Atención Integral integrado en la Red de Centros y Servicios para Mujeres de la Dirección General de Igualdad (DGI) de la Comunidad de Madrid. El 23% acceden a las plazas de acogida temporal e intervención social pertenecientes al Sistema de Acogida de Protección Internacional del Ministerio de Inclusión, Migraciones y Seguridad Social (subvención FAMI). Un 30% de ellas han realizado un itinerario en el programa de formación y empleo. 5 mujeres (2%) han sido beneficiarias del Programa de Alquiler Social (PAS) y 5 mujeres (2%) se han acogido a un Retorno Voluntario y Seguro

El ACOMPAÑAMIENTO EDUCATIVO desempeña su labor desde la igualdad y el respeto a las elecciones personales de las mujeres, partiendo de su decisión de migrar y labrarse un futuro fuera de su país. Este año, podemos diferenciarlo de años anteriores debido a que ha habido dos tipos de acogida: la primera parte de cuarentena, donde el equipo y las mujeres se relacionaban con la mujer de recién acogida de forma cercana, pero manteniendo las medidas de prevención, seguridad y distancia física e intentando que se sintiera lo más cómoda posible, y la segunda parte, en la que la mujer, ya habiéndose realizado la PCR y aguardado 10 días, podía comenzar a disfrutar los espacios comunes, y a convivir con sus compañeras de manera normalizada. Este desdoblamiento en la acogida ha hecho que el proceso haya sido más largo, y que se haya necesitado más tiempo para la adaptación de las mujeres al servicio, los ritmos personales y la convivencia.

En 2020 se atendió a 37 mujeres, tanto en servicios residenciales en sus tres fases de acogida, como en el Centro Día. 21 de las mujeres que accedieron a la I Fase de Acogida y Restablecimiento presentaron mejoría en los 10 primeros días. El nivel de ocupación ha sido del 75,03% a lo largo del año. El domicilio es anónimo y confidencial y en él se cubren las necesidades básicas de las mujeres; alimentación, vestido, transporte, comunicación con la familia, dinero de bolsillo.

La figura de la educadora de referencia durante este año ha sido esencial para acompañar las necesidades específicas de cada mujer que, debido a la pandemia, han sido más diversas que en años anteriores. Como consecuencia de la crisis sanitaria y social que ha atravesado nuestro país, los procesos de las mujeres se han visto ralentizados y, en ocasiones, han quedado estancados, por lo que el proyecto educativo, como lo teníamos diseñado hasta el momento, no ha dado una cobertura tan específica como en 2019. Este año para dar una respuesta más precisa y ajustada a la realidad y de las mujeres, nos hemos centrado en desarrollar intervenciones educativas basadas en compromisos concretos e individualizados, tanto para fomentar la evolución de las residentes, como para focalizar de manera consensuada con cada una de ellas las pautas a mejorar. Esto ha sido posible gracias a la coordinación y a la intervención común de todo el equipo educativo, siendo la educadora de referencia quien marcaba dichos compromisos, pero habiendo sido valorados y aceptados con el resto de las educadoras, lo que ha hecho posible que las indicaciones pautadas no se difuminaran al estar diferentes profesionales atendiendo a la misma mujer a la vez.

Desde el departamento de SALUD INTEGRAL se facilita el acceso de las mujeres a un nivel de bienestar en relación a su salud integral que les permita mejorar su calidad de vida. En 2020 66 mujeres recibieron apoyo en el servicio de orientación y/o mediación social y sanitaria, así como información y orientación para favorecer una buena alimentación, higiene, descanso y la práctica del ejercicio físico. El Servicio Psicológico orienta la atención hacia el logro del bienestar emocional con terapias individuales y sesiones grupales, el 57% de las mujeres atendidas en 2020 mejoraron su salud psicológica. A lo largo de 2020 se han impartido 61 talleres grupales con la participación de 23 mujeres en módulos de distintas temáticas como: sexualidad, derechos, empleo, mindfullness, prevención de ETS, etc.

El Departamento JURÍDICO facilitó asesoría especializada a 115 mujeres víctimas de la trata con el objetivo de lograr el ejercicio efectivo de sus derechos, tanto en lo referente al acceso a la justicia, como en el acceso a una situación administrativa regular. El 50% son nuevos casos de los que el 55% corresponden a víctimas de trata solicitantes de protección internacional. En 2020 al 5% de las mujeres se le ha concedido el estatuto de refugiadas.

Eva Sancha, abogada del Proyecto añade: La mayor dificultad este año ha sido el COVID 19 como elemento que ha acompañado en toda la intervención jurídica, y en el servicio a las supervivientes. El no saber, qué iba a pasar ha sido lo más difícil de llevar, sobre todo cuando en los primeros momentos no teníamos respuestas que dar a las mujeres. Todo se paralizó, pero las situaciones de necesidad y desesperación de las mujeres no. La cuestión de no tener pasaporte o documentación para enviar dinero a sus países, o para hacer trámites básicos, no ayudaba al mensaje que intentábamos trasladarles de paciencia ante falta de citas para presentar documentación o para renovar.

El departamento de FORMACIÓN Y EMPLEO atendió en 2020 a 22 mujeres, 10 de las cuales han finalizado curso de camarera y ayudante de cocina de 4 meses de duración. 5 mujeres han finalizado el curso de certificación profesional socio sanitario de 5 meses de duración. Dada la situación de crisis, podemos decir que el hecho de que el 20% de las mujeres hayan conseguido un empleo en su sector es un indicador de éxito. Es importante resaltar que durante este año 1 mujer ha finalizado los estudios de la E.S.0 y 4 más han optado por iniciar también este itinerario de larga duración en el último trimestre del año.

Iris Rodríguez, Coordinadora del Área de Intervención Directa añade: “Una consecuencia directa de la situación de la emergencia sanitaria ha sido la adaptación y aprendizaje “forzoso” de las nuevas tecnologías tanto por parte de las mujeres para poder completar y finalizar los cursos formativos, como de las profesionales. Más que nunca, la capacitación y formación de las mujeres se ha convertido prácticamente en la única estrategia para poder encontrar trabajo en este contexto de crisis. Por ello el programa de becas formativas que venimos implementando desde el año 2008, se ha convertido una vez más en línea estratégica y transversal en la intervención. Las mujeres que han invertido en formación ocupacional, en concreto en el sector socio sanitario, han encontrado en menos de un mes trabajo con contrato a tiempo completo y con un periodo de empleabilidad de más de 9 meses de promedio.

A lo largo de 2020 Proyecto Esperanza ha colaborado en 8 investigaciones, ha obtenido 232 Impactos en medios de comunicación, ha participado en 15 actividades formativas, llegando a 1168 profesionales de entidades públicas y privadas, y ha participado en 36 reuniones de institucionales y trabajo en red. Durante los últimos 12 meses se han elaborado 19 documentos de posicionamiento y/o aportaciones, y se han hecho adhesiones a 5 declaraciones y comunicados.

Marta González, coordinadora del Área de Sensibilización afirma: “Es necesario aumentar el conocimiento y la visibilidad en nuestro país de la trata para otros fines de explotación, además de la trata para explotación sexual en prostitución, para así poder dar una respuesta adecuada a todas las víctimas de este delito, incluyendo a aquellas que sufren la trata para explotación laboral en el empleo del hogar , para matrimonio forzoso o la trata para la comisión de actos delictivos, entre otras”.

Antonio Rivas, Coordinador del Área de Gestión incide en la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas y destaca el hecho de que el Proyecto Esperanza tiene auditadas sus cuentas por una auditoría de cuentas externa (F.G.H Auditores) desde el año 2018. Además, el Proyecto ha trabajado a lo largo de 2020, en el marco del sistema de calidad, y en abril junto a SICAR Cat, ambas delegaciones de Adoratrices, lograron el primer paso de certificación del sistema cumpliendo con el nivel I de las recomendaciones y buenas prácticas del Instituto de Innovación, Desarrollo e Impacto Social.

Antonio Rivas, Coordinador de Gestión de Proyecto ESPERANZA y Miembro del Comité de Protección añade: “Hemos dado un paso más para generar un espacio seguro y protector en todas nuestras actividades y relaciones. Se han de generar las condiciones para que el equipo tenga herramientas para cuidarse, atendiendo a las condiciones en las que desempeña su trabajo. Igualmente cuidar de las mujeres, desde un enfoque profundo de atención y respeto. Finalmente, cuidar de las relaciones entre todos los agentes implicados”.

El Proyecto Esperanza trabaja desde 2012 en el marco del modelo E.F.Q.M. de Calidad y Excelencia, a través de un proceso de revisión, auditoría y mejora continua, y ha logrado una evaluación homologada EFQM 300+.

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