El apoyo integral y especializado contra la trata, basado en las necesidades individuales de las víctimas, es esencial para la su recuperación física, psicológica y social.

Descargar memoria 2019

  •  El 60% de mujeres atendidas es muy joven, con edades comprendidas entre 18 – 30 años.
  •  Se atendieron 197 comunicaciones en relación con posibles casos de Trata, en 139 de las cuales se detectaron indicios de poder estar ante presuntas víctimas de trata. Las comunicaciones fueron atendidas en menos de 3 horas en un 94% de los casos.
  •  100% de las mujeres acogidas han experimentado una mejoría en los 10 primeros días. 21 mujeres accedieron a una beca de estudio y el 58% lograron un empleo a través del servicio de mediación sociolaboral.
  •  El Servicio Jurídico ha atendido a 120 mujeres víctimas de la trata para facilitarles el ejercicio efectivo de sus derechos, el acceso a la justicia y a una situación administrativa regular. El 31% de ellas adquirió estatus legal y 9 lograron acreditar su identidad.
  •  Nigeria es el país de procedencia que concentra un mayor número de mujeres atendidas por el proyecto durante 2019, seguido por Colombia, Costa de Marfil, Marruecos, El salvador, Kenia, entre otros.
  •  Proyecto Esperanza ha atendido de forma integral, entre 1999 y 2019, a 1120 víctimas de Trata, de 70 nacionalidades diferentes, adoptando una perspectiva de derechos humanos, intercultural y de género.

Madrid, 15 de abril de 2020. El Proyecto ESPERANZA – Adoratrices, que trabaja desde el año 1999 ofreciendo un apoyo integral a las mujeres que han sufrido la Trata de Seres Humanos, ha atendido hasta diciembre de 2019 a un total de 1120 mujeres de 70 nacionalidades.

La entidad especializada contra la trata insiste en la necesidad de promover una Ley Integral para la Prevención, Asistencia y Protección de todas las víctimas de la Trata de Seres Humanos, como instrumento fundamental para garantizar la protección y acceso a derechos a los que está obligado nuestro país, de acuerdo con la normativa y los Convenciones Internacionales, y en particular, con la obligación de diligencia debida por parte del Estado hacia las víctimas de trata.

El equipo interdisciplinar trabaja desde una perspectiva de derechos humanos y género, con un enfoque de intervención centrado en la víctima, en su bienestar y en la garantía de sus derechos, tal y como establece el marco normativo internacional.

Ana Almarza, Directora de Proyecto ESPERANZA añade: A lo largo de 2019 hemos celebrado nuestro 20 aniversario contentas y orgullosas por el camino recorrido. Hemos renovado la imagen del proyecto y actualizando el logo y nuestra página WEB. Somos un equipo formado por 23 profesionales contratadas/os y más de 25 personas voluntarias. Intervenimos coordinándonos desde un enfoque interdisciplinar y desarrollamos nuestro trabajo a través de una Red de Recursos Residenciales -casa de emergencia y primera acogida, casa de consolidación, dos pisos de autonomía- y un Centro Día, ubicados en la Comunidad de Madrid. Esta red está conectada con otros recursos asociados, tanto de la propia institución, como de otros organismos, particularmente con la Red de Centros y Servicios para Mujeres de la Comunidad de Madrid”.

DETECCIÓN de casos desde una perspectiva de género y de Derechos Humanos.

El departamento de DETECCIÓN/IDENTIFICACIÓN ha recibido 197 comunicaciones este año, el equipo especializado dio respuesta en menos de 3 horas en el 94% de los casos, a través de un servicio que se mantiene operativo las 24 horas, los 365 días del año. Un total de 139 mujeres fueron detectadas como presuntas víctimas. Como entidad especializada en la detección y atención integral a mujeres víctimas de trata colaboramos, de acuerdo con la Instrucción 6/2016 de la Secretaría de Estado de Seguridad, en el proceso formal de identificación, en colaboración estrecha con las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Asimismo, en los últimos años, colaboramos con la Oficina de Asilo y Refugio en la detección de indicios de trata, especialmente en situación de frontera en el Aeropuerto de Madrid Barajas, cuando se sospecha que una mujer solicitante de asilo podría estar o haber vivido una situación de trata.

A lo largo de 2019 hemos colaborado, además, con la Dirección General de Integración y Atención Humanitaria de la Secretaria de Estado de Migraciones y con la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género en la elaboración y puesta en marcha de un Procedimiento de Derivación de potenciales víctimas de Trata de Seres Humanos solicitantes de Protección Internacional Aeropuerto- Madrid Barajas, en el que también se ha contado con la Oficina de Asilo y Refugio, otras entidades especializadas en la atención integral a personas víctimas de trata, Cruz Roja Española y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Margarita García Alemany, responsable del Departamento de Detección e Identificación añade: El Procedimiento de Derivación de potenciales víctimas de Trata de Seres Humanos solicitantes de Protección Internacional Aeropuerto- Madrid Barajas que se ha adoptado tiene como objetivo detectar indicios de trata de personas con fines de explotación en solicitantes de protección internacional que se encuentran en el Aeropuerto de Barajas, y establecer pautas de actuación para derivar de forma ágil a la potencial víctima a los recursos adecuados para su restablecimiento y recuperación, según cada caso, en el marco del Sistema de Acogida de solicitantes y beneficiarios de protección internacional.

APOYO ESPECIALIZADO e INTEGRAL desde una propuesta que promueve el empoderamiento de las mujeres

El área de intervención directa es el eje fundamental del Proyecto y gira en torno a la provisión de recursos residenciales (casas de acogida con la cobertura de necesidades básicas), en condiciones de seguridad y dignidad para las mujeres que necesitan un alojamiento, y en torno a los servicios de información y apoyo especializado en el ámbito médico, psicológico, educativo, jurídico y socio laboral, que se prestan desde el Centro Día.

Iris Rodríguez, Coordinadora del Área de Intervención Directa, señala: Con el incremento de víctimas de trata provenientes de América Latina se observa, en algunos casos, una nueva forma de operar de estas redes con respecto a años anteriores. Frente a otros medios comisivos que implican violencia, coacciones o privación de libertad, detectamos que estas redes están principalmente utilizando el abuso de la situación de vulnerabilidad de la víctima como medio de sometimiento, lo cual implica una mayor dificultad a la hora de identificar los indicios y, por tanto, de perseguir el delito penalmente. La falta de actuaciones comunes y homogéneas entre los distintos territorios dificulta y genera incertidumbre para garantizar los derechos de las mujeres víctimas de trata, requiriendo una continua sensibilización y formación de los distintos agentes.

El centro de la intervención del Proyecto Esperanza se basa en una valoración individual de cada caso por parte del departamento de TRABAJO SOCIAL, teniendo en cuenta la edad de la mujer, nivel formativo, situación familiar, experiencia de vida, situación de violencia y explotación vivida, así como sus fortalezas, logros, objetivos y sueños, para proyectarlos hacia el futuro. Con cada mujer se diseña un “plan personalizado de intervención” que le permite avanzar en su recuperación integral (física, psicológica, emocional y social). El departamento de trabajo social, que ha atendido a 147 mujeres a lo largo del año, se proyecta, desde la identificación hasta la autonomía, en todas las fases de intervención directa y va articulándose como enfoque transversal. 21 de las mujeres logran empadronarse y 14 de ellas reciben una ayuda económica. El departamento tramitó 26 documentos de asistencia sanitaria (DASSE).

La dificultad en el acceso a determinados derechos básicos en condiciones dignas, como son la vivienda o las prestaciones reconocidas en la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de medidas de protección Integral contra la violencia de género, continúa siendo una limitación que obstaculiza el proceso de autonomía de las mujeres. Añade Rodríguez.

El ACOMPAÑAMIENTO EDUCATIVO desempeña su labor desde la igualdad y el respeto a las elecciones personales de las mujeres, partiendo de su decisión de migrar y labrarse un futuro fuera de su país. Se consigue trabajar integrando la diversidad cultural y personal de cada mujer, adaptando la intervención a sus necesidades específicas. Se atendió a 44 mujeres, tanto en servicios residenciales en sus tres fases de acogida, como en el Centro Día. El 78% de las mujeres que acceden a la I Fase de Acogida y Restablecimiento presenta mejoría en los 10 primeros días. El nivel de ocupación ha sido del 71% a lo largo del año. El domicilio es anónimo y confidencial y en él se cubren las necesidades básicas de las mujeres; alimentación, vestido, transporte, comunicación con la familia, dinero de bolsillo. Desde el departamento educativo se apuesta por seguir construyendo un entorno que promueva mayores grados de autonomía y desarrollo en cada mujer.

Ana Almarza, Directora del Proyecto añade: La educadora de referencia sigue siendo un elemento esencial y muy activo en el proceso de recuperación de las mujeres, acompañando en la elaboración y cumplimiento de sus objetivos en un 70%. La figura de la mujer como “embajadora” de cara a intervenir con los nuevos casos y la interculturalidad son elementos claves para convivencia.

Desde el departamento de SALUD INTEGRAL se facilita el acceso de las mujeres a un nivel de bienestar en relación a su salud integral que les permita mejorar su calidad de vida. 56 mujeres recibieron apoyo en el servicio de orientación y/o mediación social y sanitaria, así como información y orientación para favorecer una buena alimentación, higiene, descanso y la práctica del ejercicio físico. El servicio Psicológico orienta la atención hacia el logro de su bienestar emocional con terapias individuales y sesiones grupales, el 52% mejoraron su salud psicológica. Se imparten 76 talleres con la participación de 43 mujeres a través del espacio de encuentro estructurado en módulos de distintas temáticas como: sexualidad, derechos, empleo, mindfullness, prevención de ETS, etc.

El Departamento JURÍDICO facilitó a 120 mujeres víctimas de la trata asesoría especializada para el ejercicio efectivo de sus derechos tanto en lo referente al acceso a la justicia como en el acceso a una situación administrativa regular. El 48% son nuevos casos de los que el 50% corresponden a víctimas de trata solicitantes de protección internacional. Al 14% se le ha concedido el estatuto de refugiadas o la protección subsidiaria.

Eva Sancha, abogada del Proyecto añade: Los informes aportados por el Proyecto a los expedientes de protección internacional han favorecido la concesión de 10 estatutos de asilo a lo largo de 2019 a mujeres atendidas por el Proyecto Esperanza en colaboración con CEAR. Nuestra labor de coordinación y complementariedad con otras entidades favorece el diseño de estrategias comunes y facilita el poder ofrecer una mejor atención especializada a las mujeres supervivientes de la trata, de acuerdo con sus necesidades y atendiendo a situaciones de especial vulnerabilidad: discapacidad, solicitante de asilo, adiciones, problemas de salud mental, etc.

El departamento de ORIENTACIÓN SOCIOLABORAL atendió a 55 mujeres de las que el 58% logra un empleo y 21 mujeres accedieron a una beca de estudio. El equipo trabaja poniendo en valor las capacidades y competencias de cada una de las mujeres para mejorar su autonomía en la sociedad de acogida. El departamento se plantea como reto la idea se continuar reforzando un modelo de intervención integral cada vez más sinérgico con la red de proyectos adoratrices.
Rodríguez añade: Las mujeres víctimas de trata solicitantes de Protección Internacional tienen una gran dificultad para encontrar y/o mantener contratos de trabajo durante la tramitación de sus solicitudes, ya que su documentación provisional en muchos casos no es reconocida por el mercado de trabajo. Ello puede generar situaciones de desprotección y riesgo de exclusión social.

El Proyecto considera fundamental seguir trabajando y avanzando para lograr un abordaje integral de la trata de seres humanos en España, de acuerdo con las obligaciones internacionales que tiene el Estado de identificar y ofrecer asistencia y protección a todas las víctimas de trata, con independencia de cuál haya sido el sector de explotación.

A lo largo de 2019 Proyecto Esperanza ha colaborado en 9 investigaciones, ha obtenido 263 Impactos en medios de comunicación, ha participado en 47 actividades formativas llegando a 2400 profesionales de entidades públicas y privadas y ha desarrollado 41 acciones de incidencia política y trabajo en red. Durante los 12 meses ha mantenido 18 Reuniones Institucionales y las profesionales han elaborado 21 documentos de posicionamiento y/o aportaciones y han participado en 16 reuniones de trabajo en red e incidencia política.

Marta González, coordinadora del Área de Sensibilización afirma: “Es necesario aumentar el conocimiento y la visibilidad de la trata en nuestro país para otros fines de explotación, además de la trata para explotación sexual en prostitución, para así poder dar una respuesta adecuada a todas las víctimas de este delito, incluyendo a aquellas que sufren la trata para explotación en el servicio doméstico, para la explotación en la mendicidad o la trata para la comisión de actos delictivos, entre otras”.

Antonio Rivas, Coordinador del Área de Gestión incide en la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas y destaca el hecho de que el Proyecto Esperanza tiene auditadas sus cuentas por una auditoría de cuentas externa (F.G.H Auditores) desde el año 2018. Además, el Proyecto ha trabajado a lo largo de 2019, en el marco del sistema de calidad, en el establecimiento de un sistema de protección interna que promueve los principios y prácticas de mantenimiento de un entorno seguro y de buen trato. Este nuevo reto supone una exigencia más en nuestro estándar de calidad y nos compromete a prevenir, reducir y subsanar, en su caso, los riesgos y daños que puedan sufrir cualquiera de las personas implicadas en nuestra entidad. También obliga a nuestra organización a tratar los incidentes de protección de manera efectiva, de acuerdo con los marcos de referencia y procedimientos autonómicos, estatales e internacionales, añade Rivas.

El Proyecto Esperanza trabaja desde 2012 en el marco del modelo E.F.Q.M. de Calidad y Excelencia, a través de un proceso de revisión, auditoría y mejora continua, y ha logrado una evaluación homologada EFQM 300+.

WordPress Lightbox Plugin