11,4 MILLONES DE MUJERES Y NIÑAS SON VÍCTIMAS DE TRABAJO FORZOSO[2]

8 de marzo: Día Internacional de la Mujer | Según los nuevos datos del informe de la OIT[1]

  • Tres de cada 1.000 personas en todo el mundo se ven abocadas a una situación de trabajo forzoso en algún momento de su vida. Las mujeres y las niñas constituyen la mayor proporción en ese total.

  • El Proyecto ESPERANZA Adoratrices llama la atención sobre la situación de invisibilidad y desprotección que padecen las víctimas de  trata con fines de explotación laboral, al estar esta forma de trata infradetectada.

  • La entidad hace un llamamiento a que el Estado Español apruebe una Ley Integral de Lucha contra la Trata y Protección a las Víctimas, que garantice una respuesta eficaz y coherente frente a esta violación de los derechos humanos, sea cual sea la finalidad de la explotación.

Madrid, 7 de marzo de 2013. El Proyecto ESPERANZA Adoratrices, quiere unirse a los actos de conmemoración del Día Internacional de la Mujer, como un día para sensibilizar y luchar por la igualdad, la inclusión y el acceso a derechos de todas las mujeres, recordando especialmente la desprotección que diariamente sufren las víctimas de la trata de personas.

Según las estimaciones de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), obtenidas con una nueva metodología estadística mejorada, 20,9 millones de personas son víctimas de trabajo forzoso en todo el mundo, situación en la que se ven atrapadas como resultado de coerción o engaño y de la cual no pueden liberarse.

Esta cifra implica que aproximadamente tres de cada 1.000 personas en todo el mundo se ven abocadas a una situación de trabajo forzoso en algún momento de su vida. Las mujeres y las niñas constituyen la mayor proporción en ese total -11,4 millones (55%), en comparación con los 9,5 millones (45%) de hombres y niños. Los nuevos datos confirman la conclusión anterior de la OIT de que las mujeres y las niñas se ven afectadas en mayor medida, y en especial por la explotación sexual forzada.

Marta González, coordinadora del Proyecto ESPERANZA Adoratrices añade: “Los índices de detección de las víctimas de trata con fines de explotación laboral o en la mendicidad son inferiores a los de la trata con fines de explotación sexual. Una menor visibilidad de estos casos así como la falta de conocimiento, de sensibilización y de políticas públicas que den respuesta a esta realidad son factores determinantes para ello”.

El trabajo forzoso es extremadamente difícil de investigar y cuantificar, ya que, al ser una actividad delictiva, suele realizarse de forma encubierta, a escondidas de las fuerzas del orden y del personal administrativo y fuera de la vista del público en general.

González recuerda el dato de que tan sólo se identifica a 1 de cada 30 mujeres víctimas de Trata y añade: Hay que seguir trabajando para mejorar en la identificación de todos los casos de trata porque es el requisito, la condición previa indispensable, para garantizar una protección efectiva de las víctimas.”

Para hacer frente a esta compleja realidad de forma efectiva González añade: “Por eso, pedimos al Gobierno que apruebe, junto al resto de grupos parlamentarios, una Ley Integral de Lucha contra la Trata y Protección a las Víctimas que dé una respuesta eficaz y coherente para combatir la Trata de Personas en todas sus manifestaciones”.

Del total de 20,9 millones de trabajadores  forzosos, 18,7 millones (90%) son explotados en la economía privada por individuos o empresas. De estos últimos, 4,5 millones (22%) son víctimas de explotación sexual forzada, y 14,2 millones (68%) son víctimas de explotación laboral forzada en actividades económicas como la agricultura, la construcción, el trabajo doméstico o la manufactura. Estas cifras no incluyen los casos de trata con fines de extracción de órganos ni los de matrimonio forzado u adopción forzada, a menos que estas prácticas den lugar a una situación de trabajo o servicio forzoso. 2,2 millones restantes (10%) están sujetos a modalidades de trabajo forzoso impuestas por el Estado, por ejemplo en las prisiones, o en trabajos impuestos por el ejército de un país o por fuerzas armadas rebeldes.

Las estimaciones también permiten evaluar cuántas personas terminan atrapadas en una situación de trabajo forzoso a raíz de una migración. 9,1 millones de víctimas (44% del total) se han desplazado ya sea a nivel interno o internacional, mientras que la mayoría, esto es, 11,8 millones (56%), están sometidas a trabajo forzoso en su lugar de origen o residencia. Los movimientos transfronterizos están estrechamente relacionados con la explotación sexual forzada.


[1] http://www.ilo.org/sapfl/Informationresources/ILOPublications/WCMS_182004/lang–en/index.htm

[2] “Trabajo forzoso” de acuerdo con el Convenio sobre trabajo forzoso de la OIT nº. 29, el trabajo forzoso u obligatorio es todo trabajo o servicio que es exigido a cualquier persona bajo la amenaza de una pena cualquiera y para el cual dicho individuo no se ofrece voluntariamente. El concepto de trabajo forzoso abarca un gran número de prácticas coercitivas de trabajo, que tienen lugar en todos los tipos de actividad económica y en todas las regiones del mundo. Las personas afectadas – mujeres y hombres, niñas y niños – son obligadas a trabajar en contra de su voluntad, coaccionadas por sus patronos o empleadores, por ejemplo mediante violencia o amenazas, o por medios más sutiles como la acumulación de deudas, la retención de documentos de identidad o la amenaza de denuncia a las autoridades de inmigración. Dichas situaciones también pueden considerarse como trata de personas o prácticas análogas a la esclavitud, que son expresiones similares aunque no idénticas en términos jurídicos.